La energía representa uno de los principales costes del regadío moderno, especialmente en sistemas que requieren bombeo. Mejorar la eficiencia energética es fundamental para garantizar la viabilidad económica del sector.
La optimización de horarios, la mejora de infraestructuras y la incorporación de soluciones energéticas más eficientes contribuyen a reducir costes y a mejorar la competitividad de las explotaciones agrícolas.
Avanzar hacia modelos energéticos más sostenibles también implica una reducción de la huella ambiental asociada a la producción agrícola.
La combinación de eficiencia hídrica y energética marca el camino hacia un modelo agrícola más sólido y preparado para el futuro.

